Costa Rica perdió ante Colombia, pero dejó pistas claras para su reconstrucción

Costa Rica cayó 3-1 ante Colombia en El Campín de Bogotá, en un amistoso que mezcló errores caros, momentos de buen fútbol y varias señales sobre el camino que intenta construir Fernando Batista al frente de la Tricolor.
El resultado golpea, claro. Pero el partido no se puede leer solo desde el marcador. La Sele volvió a mostrar fragilidad en zonas puntuales, especialmente en defensa y pelota parada, aunque también encontró respuestas individuales importantes: Manfred Ugalde compitió como referencia ofensiva, Andrey Soto marcó su primer gran aviso con la camiseta nacional y Patrick Sequeira dejó ver liderazgo en un momento caliente.
Colombia, mundialista y con una planilla de peso, resolvió con goles de Dávinson Sánchez, Luis Díaz y Luis Suárez. Costa Rica descontó por medio de Andrey Soto, en una jugada que nació de una conexión con Ugalde y que le dio aire a una Sele golpeada por el resultado, por la eliminación mundialista y por el reciente escándalo de indisciplina.
Costa Rica pagó muy caro sus errores ante un rival de jerarquía
La Tricolor intentó sostenerse desde el orden defensivo, una de las ideas que Batista busca instalar desde su llegada. Por varios tramos, Costa Rica no fue un equipo desarmado ni entregado, pero ante Colombia los detalles pesan demasiado.
El primer golpe llegó al minuto 16, cuando Dávinson Sánchez ganó por arriba tras un tiro de esquina. Fue una acción que volvió a poner sobre la mesa una preocupación conocida: la pelota parada sigue siendo una zona sensible para la Sele.
Poco después, Luis Díaz aumentó la cuenta con una definición que castigó otro desajuste defensivo. Para Costa Rica, la cuesta se hizo más empinada, aunque el equipo no se desconectó del todo.
Andrey Soto convirtió el gol que venía imaginando
El descuento de Andrey Soto al minuto 31 fue una de las mejores noticias para Batista. El atacante, que viene ganando espacio dentro del proceso, aprovechó una acción en la que participó Manfred Ugalde y firmó un gol con valor simbólico.
Soto no solo anotó. También confirmó que puede ser parte de esta nueva base que intenta levantarse después de quedar fuera del Mundial 2026. Su presente tiene un condimento adicional: este primer semestre lo puso en otra vitrina, con su paso de Pérez Zeledón a Saprissa y ahora con minutos importantes en la Selección.
Para una Costa Rica que necesita encontrar caras frescas, el gol de Soto funciona como una señal. No borra la derrota, pero sí suma una pieza a una reconstrucción que necesita nombres, confianza y continuidad.
Manfred Ugalde fue el punto más alto de la Sele
Si hubo un jugador de Costa Rica que incomodó a Colombia, ese fue Manfred Ugalde. El delantero peleó, buscó espacios, descargó cuando pudo y sostuvo duelos en una noche en la que muchas veces quedó demasiado solo arriba.
La prensa colombiana también destacó su partido. En las transmisiones locales lo señalaron como una amenaza constante y como un delantero difícil de controlar para los centrales cafeteros.
Más allá del elogio externo, Ugalde dejó una frase que conectó con el ánimo de muchos aficionados ticos. Reconoció el dolor de saber que esta semana pudo haber sido la despedida de Costa Rica antes de un Mundial, pero que ahora toca trabajar para volver a darle una alegría al país.
El mensaje de Ugalde apuntó al grupo y a la afición
Ugalde habló de “lavarse la cara”, una expresión fuerte en medio de días complicados para la Sele. No se refirió de forma directa al caso de Alejandro Bran, Kenneth Vargas y Warren Madrigal, separados por indisciplina, pero sí dejó claro que el grupo quería mostrar otra imagen.
Ese punto pesa. Costa Rica no solo está reconstruyendo una idea futbolística. También necesita recomponer confianza, credibilidad y sentido de pertenencia con una afición que todavía arrastra el golpe de la eliminación mundialista.
Batista defendió el rendimiento, pero sabe dónde debe ajustar
Fernando Batista salió del partido con una lectura más amplia que el 3-1. El técnico valoró el orden, la intensidad y la capacidad de Costa Rica para generar ocasiones ante una selección con más rodaje y figuras de talla internacional.
Para el entrenador, la Sele está en construcción. Esa palabra no es menor. El equipo tiene un promedio joven, arrastra heridas recientes y todavía busca líderes naturales dentro del camerino.
Batista también fue claro en los puntos por corregir: no se pueden desperdiciar oportunidades ante rivales de alto nivel, hay que mejorar en juego aéreo y la disciplina competitiva debe ser parte del proceso.
El enojo de Jeyland Mitchell encendió otra alerta
Uno de los momentos más tensos del amistoso lo protagonizó Jeyland Mitchell. El defensor se salió de revoluciones tras recibir una tarjeta amarilla y varios compañeros tuvieron que intervenir para calmarlo.
Carlos Mora, Haxzel Quirós y Manfred Ugalde se acercaron, pero la escena que más llamó la atención fue la de Patrick Sequeira. El arquero le habló con firmeza y le hizo un gesto para que pensara, una imagen que dejó ver un liderazgo que puede ser valioso en un grupo joven.
Batista también intervino desde la banda y después reconoció que ese tipo de reacciones deben trabajarse. No por castigo público, sino porque una acción así puede dejar al equipo con diez jugadores en un partido importante.
El llamado de atención va más allá de un partido
Desde Colombia, Carlos Restrepo también puso el tema sobre la mesa. El técnico, con pasado en el fútbol costarricense y hoy ligado a la Federación Colombiana, habló con preocupación sobre los casos recientes de indisciplina y el impacto que tienen en la imagen del fútbol de Costa Rica.
Su lectura apunta a algo más profundo: la formación del futbolista no puede limitarse a lo deportivo. Los hábitos, la madurez, el manejo del dinero, el entorno y la conexión entre clubes y federación son parte del mismo paquete.
En otras palabras, la Sele no solo necesita entrenamientos. Necesita estructura.
Costa Rica debe convertir el golpe en punto de partida
La derrota ante Colombia dejó una fotografía con claroscuros. Hubo errores defensivos, desconcentraciones y momentos de tensión. Pero también hubo señales: Ugalde asumió peso, Soto apareció con gol, Sequeira mostró carácter y Batista encontró argumentos para seguir trabajando.
El reto es que esas señales no se queden en una noche aceptable dentro de una derrota. Costa Rica necesita convertirlas en una ruta sostenida.
Porque el país ya vivió el golpe de mirar un Mundial desde afuera. Ahora la pregunta es si esta generación joven, con talento pero todavía en formación, puede ordenar la casa a tiempo para que la próxima historia sea distinta.

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