Vergüenza: del 3-0 al papelón de La Sele

La Sele pasó de firmar su mejor primer tiempo en meses a recibir cuatro goles en 20 minutos. Los medios nacionales hablaron de vergüenza, ridículo y pesadilla, mientras jugadores y técnico reconocieron un colapso difícil de explicar.

La noche parecía hecha para reconciliar al equipo con su afición. Orlando Sinclair abrió el marcador, Carlos Mora firmó un doblete y Costa Rica llegó al descanso con una ventaja de 3-0 sobre Curazao.

Hasta que todo cambió. La selección caribeña anotó cuatro veces entre los minutos 62 y 82, completó una remontada brutal y ganó 4-3 en el Estadio Ricardo Saprissa. Lo que pintaba para ser el primer triunfo del proceso de Fernando “Bocha” Batista terminó convertido en uno de los golpes más duros sufridos por la Tricolor en casa.

La reacción de la prensa costarricense fue inmediata. “Ridículo”, “vergüenza monumental”, “espejismo”, “pesadilla” y “noche de terror” fueron algunas de las expresiones utilizadas para describir un segundo tiempo en el que Costa Rica perdió el balón, el mediocampo, el orden defensivo y finalmente el partido.

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De una fiesta a cuatro golpes seguidos

La Sele comenzó con intensidad, presión alta y una idea reconocible. Apenas al minuto 3, Sinclair recibió una asistencia de Orlando Galo y definió con un remate cruzado.

Carlos Mora aprovechó un error defensivo para colocar el 2-0 al 23’. Antes del descanso, el propio Mora soltó un disparo desde fuera del área y firmó el tercero.

Costa Rica ganaba con autoridad. Curazao prácticamente no encontraba espacios y el guardameta Abraham Madriz atravesaba una noche tranquila.

El técnico Dick Advocaat reaccionó al minuto 57 con tres sustituciones. Ingresaron Kenji Gorré, Tahith Chong y Jordi Paulina. Los tres terminaron involucrados directamente en la remontada.

Batista respondió dos minutos después. Retiró a Sinclair y Josimar Alcócer para colocar a Gerald Taylor y Kenyel Michel. Con Taylor, La Sele pasó de una defensa de cuatro a una línea de cinco que nunca consiguió acomodarse.

Gorré descontó al 62’. Chong marcó el 3-2 al 66’. Gorré apareció nuevamente al 78’ y Paulina completó la remontada al 82’. Curazao necesitó solamente 20 minutos para convertir una derrota aparentemente sentenciada en una victoria histórica.

“Vergüenza monumental”: el tono de la prensa tica

El juicio más contundente apareció desde el propio titular de Everardo Herrera: “Vergüenza monumental de Costa Rica ante Curazao”. La crónica describió lo sucedido como una “noche de terror” y detalló cómo el rival encontró espacios una y otra vez por los costados.

Una segunda valoración del mismo sitio resumió las dos versiones del equipo con una frase: La Sele “nos enamoró” durante el primer tiempo y “nos traicionó” en el segundo. El ingreso de Taylor para formar una defensa de tres centrales recibió una de las calificaciones más bajas por el desorden que provocó en la estructura.

Teletica encabezó su cobertura con “¡Ridículo!” y señaló que la ilusión de un posible renacimiento duró únicamente 45 minutos. Su análisis puso el foco en los cambios de Batista y en la desaparición futbolística de Costa Rica durante el complemento.

La Nación también utilizó “¡Qué ridículo!” en su titular. Describió el estreno como penoso y sostuvo que las variantes del técnico destruyeron el funcionamiento que había permitido dominar la primera mitad.

Otro análisis del mismo diario resumió el partido como el paso de “un primer tiempo de ensueño” a una actuación que dio lástima. La lectura fue clara: Batista intentó administrar el 3-0, modificó una estructura que estaba funcionando y entregó la iniciativa.

CR Hoy calificó a La Sele como un “espejismo que solo duró 50 minutos”. Su seguimiento destacó la diferencia entre los banquillos: las variantes de Advocaat levantaron a Curazao, mientras los movimientos de Costa Rica debilitaron el mediocampo y la defensa.

Diario Extra habló de un “ridículo tricolor” y aseguró que Curazao exhibió al conjunto patrio. También recordó un dato que aumenta la presión: Costa Rica está cerca de completar un año sin ganar.

Yashin Quesada abrió con “¡De no creer!” y dividió su crónica en dos extremos. Primero destacó la presión, intensidad y eficacia de La Sele. Después tituló el apartado de la remontada con una sentencia lapidaria: “No se puede hacer peor”.

NCR Noticias eligió otra imagen repetida durante la madrugada: Costa Rica tenía la noche resuelta y en 20 minutos todo terminó en pesadilla.

Las palabras fueron distintas, pero el diagnóstico resultó prácticamente idéntico. La prensa no cuestionó el planteamiento inicial. El señalamiento se concentró en la decisión de cambiar el sistema, la incapacidad para reaccionar después del primer gol visitante y la fragilidad emocional mostrada cuando Curazao apretó.

Un sistema que no estaba suficientemente trabajado

Las declaraciones posteriores terminaron por agrandar la discusión táctica.

Carlos Barahona aseguró que la defensa de cinco utilizada durante el segundo tiempo no se había preparado como correspondía. Explicó que, con cuatro defensores, Costa Rica estaba bien colocada y él podía enfrentar de frente a los atacantes. Con el nuevo sistema quedó obligado a correr hacia su propio marco.

“No se entrenó como se debe”, afirmó el lateral, quien también aclaró que no buscaba responsabilizar únicamente al entrenador. Josimar Méndez coincidió en que el cambio de estructura generó confusión y abrió espacios.

La revelación es pesada. Batista alteró la organización defensiva para proteger una ventaja de tres goles, pero recurrió a un mecanismo que sus propios futbolistas no dominaban.

Curazao encontró entonces pases a la espalda de los volantes, superioridad por las bandas y receptores libres dentro del área. Costa Rica se hundió sin conseguir defender cerca de Madriz ni salir al contragolpe.

No fue solamente una mala noche individual. La Sele dejó de entender colectivamente qué debía hacer.

Batista acepta la culpa

Fernando Batista reconoció que su modificación no funcionó. Explicó que intentó reforzar la defensa porque Curazao estaba filtrando pases por la zona de Barahona, pero admitió que la entrada de Taylor provocó la pérdida del mediocampo.

“No salió, la verdad no salió”, declaró el técnico. También dijo estar mal, asumió la responsabilidad y aseguró que mantiene la confianza en su trabajo.

El problema para Batista es que la autocrítica llega en medio de una racha sin victorias y después de una eliminación mundialista que todavía pesa sobre la afición.

El público presente en Tibás perdió la paciencia. Primero aparecieron los silbidos. Después bajó un “olé” desde las graderías mientras Curazao manejaba la pelota. Al final se escuchó el grito de “Fuera Bocha”.

Los jugadores tampoco escondieron el golpe

Francisco Calvo apareció desencajado. El capitán pidió disculpas, dijo sentir vergüenza deportiva y reconoció que no encontraba una explicación inmediata.

“Un 3-0 no se nos puede ir”, resumió Calvo, quien insistió en que la indicación nunca fue echarse completamente atrás.

Carlos Mora, autor de dos goles, señaló que los jugadores debían asumir la responsabilidad por haber salido dormidos al segundo tiempo.

Orlando Galo fue incluso más directo: aseguró que el equipo se desordenó y no mostró carácter. Los tres coincidieron en que La Sele dejó escapar un partido que tenía controlado.

El papelón cruzó las fronteras

La derrota también hizo ruido fuera de Costa Rica.

La cobertura regional habló de una remontada histórica, una burla y una noche de pesadilla. Desde Honduras se destacó el fracaso de las variantes de Batista y el enojo de la afición costarricense. En México se puso el acento en el impacto de los cambios realizados por Advocaat.

El contraste fue inevitable: mientras Costa Rica desarmó su propio funcionamiento, Curazao ganó el partido desde el banquillo.

La derrota también golpea la tabla

Curazao, Haití y República Dominicana comenzaron el Grupo A con tres puntos. Costa Rica, Nicaragua y Trinidad y Tobago quedaron sin unidades.

Solo los dos primeros lugares avanzarán a los cuartos de final. La Sele todavía cuenta con tres partidos, pero ya perdió su encuentro como local contra uno de los rivales directos.

El próximo desafío será este domingo 27 de setiembre contra Haití en Kingston. No es un partido cualquiera: Haití viene de derrotar 3-2 a Trinidad y Tobago y fue la selección que golpeó las aspiraciones costarricenses durante la pasada eliminatoria mundialista.

Batista necesita reconstruir al equipo en menos de tres días. Deberá corregir la defensa, recuperar emocionalmente al grupo y decidir si mantiene una idea ofensiva que funcionó durante 45 minutos o vuelve a tocar el sistema.

La prensa costarricense ya emitió su veredicto sobre la caída ante Curazao. Ahora le corresponde a La Sele demostrar si aquello fue un colapso aislado o la señal de que el nuevo proceso nació con problemas mucho más profundos.

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