Tenis de mesa: la historia detrás del deporte de reflejos puros

¿Pensabas que darle a la pelotita blanca sobre la mesa era solo una potra dominguera para pasar el rato? Te me estás equivocando de cabo a rabo, compita.
Un informe de la NASA puso las cartas sobre la mesa: el tenis de mesa es la disciplina más compleja del planeta a nivel profesional. La velocidad del juego exige reflejos de felino, ojo de cirujano y una mente concentrada al 100 para no perder el control ni un instante.
De la diplomacia global al dominio asiático en el tenis de mesa
Esta disciplina rompió esquemas en los años 70 al convertirse en el motor de la famosa "Diplomacia del ping-pong". Aquel intercambio deportivo entre norteamericanos y chinos sirvió para enfriar tensiones en plena Guerra Fría y le abrió la puerta a la histórica visita de Richard Nixon a China en 1972.
En la mesa de juego, el mando ha tenido sello oriental. Aunque los húngaros mandaron en Europa del Este al inicio, los japoneses le metieron turbo en los años 50 con la goma de espuma para imprimir efectos endemoniados.
Para 1959, China tomó el relevo con Rong Guotuan y montó un imperio infalible. Los números no mienten: de las 32 medallas de oro repartidas en los Juegos Olímpicos hasta Río 2016, los chinos se adueñaron de 28. Solo genios de la talla del sueco Jan-Ove Waldner pudieron frenarlos en los años 90 a pura muñeca y talento puro.
Del salón victoriano a los Juegos Olímpicos
La raíz de esta pasión se remonta a la década de 1870 en Inglaterra. Los tenistas británicos, aburridos por las lluvias que les cancelaban los partidos, improvisaron en mesas de comedor usando libros como red y tapones de corcho como pelotas.
Lo que arrancó como un pasatiempo bautizado como ping-pong (por el sonido que hacía al golpear las paletas de pergamino) evolucionó a pasos agigantados.
En 1926 se fundó la Federación Internacional (ITTF) y se organizó el primer Mundial en Londres. El gran salto de calidad llegó en Seúl 1988 con su debut olímpico, transformándolo en un deporte de élite que hoy practican más de 40 millones de competidores en todo el mundo.
Un impulso para la mente y el cuerpo
Aparte de la adrenalina que se vive en cada punto, la ciencia confirma que este deporte foguea la memoria, agiliza la toma de decisiones y mantiene el cerebro activo.
En la actualidad, la ITTF registra a más de 33 millones de jugadores federados distribuidos en más de 200 países.
Ya sea en la potra del club de barrio o en los torneos del World Tour, la raqueta sigue encendiendo a la afición.

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