Estados Unidos de Pochettino mete miedo en el Mundial 2026

El debut en la Copa del Mundo nos dejó claro que esta vez la cosa va en serio y que no están para jugar a las muñecas.
El estreno de Estados Unidos de Pochettino no pudo ser más chilero. Un contundente 4-1 frente a Paraguay desató la locura de la afición y mandó un mensaje directo a las selecciones que se creen las dueñas del torneo.
El plan de Estados Unidos de Pochettino para dominar el Grupo D
En el papel, el anfitrión compartía el favoritismo del sector junto a Australia y Turquía, pero lo visto en la cancha superó cualquier expectativa previa. La prensa no se anduvo con rodeos y ya debate si este plantel tiene la capacidad de plantarles cara a los gigantes del torneo.
El estratega argentino, fiel a su estilo táctico, prefiere no comer ansias. Tras el pitazo final declaró que apenas es el inicio del camino, consciente de que la presión de jugar en casa puede pesar si se confían antes de tiempo.
La idea de juego de Mauricio Pochettino exige intensidad física y velocidad en las transiciones, algo que sus pupilos ejecutaron de manera casi perfecta frente a una zaga paraguaya que terminó pidiendo tiempo.
Una delantera con dinamita pura
El gran protagonista de la jornada fue Folarin Balogun, quien se mandó un doblete espectacular para romper una sequía histórica. Desde el lejano Uruguay 1930, con el triplete de Bert Patenaude ante el mismo rival, ningún jugador estadounidense metía dos goles en un partido mundialista.
Balogun demostró que no le pesa la camisola y que tiene el olfato goleador que tanto le hacía falta a esta selección. Junto a figuras de la talla de Christian Pulisic, Weston McKennie y Gio Reyna, el ataque norteamericano fluye con una soltura que asusta a cualquiera.
El técnico prefirió destacar el esfuerzo de todo el grupo, restando peso a las individualidades de Tyler Adams, Yunus Musah o Antonee Robinson, para fortalecer la química interna de un vestuario hambriento de gloria.
El factor localía y la mentalidad ganadora
Pochettino llegó al banquillo con una consigna clara que repite a diario: creer que pueden ganar la Copa del Mundo. Esa mentalidad ya caló hondo en un grupo de futbolistas que, a pesar de su juventud, ya suman bastante rodaje en las ligas más exigentes de Europa.
El apoyo de la mara en las tribunas será clave para mantener el ritmo en los siguientes compromisos. Si la afición sigue empujando con la misma energía que se vivió en el debut, el camino de los norteamericanos podría alargarse mucho más de lo presupuestado.
Todo apunta para que esta generación dorada demuestre de qué está hecha. La gran pregunta sigue abierta, tras el recital del debut, el sueño de ver al gigante de la Concacaf llegar lejos ya no parece ninguna locura.

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